jueves, 26 de junio de 2014

Colombia y Grecia a octavos de final (por Domingo Martínez y Raúl S. Saura)



Japón-Grecia.

Con la obligación de ganar, Japón saltó al campo con la energía que los caracteriza, en busca de todos los balones, tratando de acosar al rival, hostigarlo, no dejarlo respirar e intentar hacerles mucho daño en base a jugadas rápidas.
Por su parte, Colombia parecía confiar en su zona defensiva, no cayó en desesperación y se defendió a consciencia, dejando el ataque en manos de Cuadrado y Jackson Martínez principalmente, quienes esperaban un latigazo que los dejara en ventaja.
El cuadro nipón sabía que el empate no le servía de nada, por lo que comenzó a arriesgar cada vez más, abrir espacios y lanzarse con todo al frente, lo que muy pronto aprovecharía el cuadro cafetalero para irse al frente en el marcador.
A los 17 minutos, en un contragolpe, Ramos fue derribado en el área, lo que provocó un penalti que sería cobrado correctamente por Cuadrado para abrir el marcador y aumentar la tensión de los rivales.
Pero esto no cambió las cosas, los asiáticos continuaron en su labor de atacar y expuestos a los contragolpes colombianos una y otra vez, sin embargo, todos sus esfuerzos parecían en vano y que terminarían el primer tiempo con desventaja.
Pero segundos antes del silbatazo para irse al descanso, Okazaki, con tremendo cabezazo, revivió las esperanzas de los suyos al poner el marcador 1-1 mandando el balón tras un gran remate de cabeza a la red.
Pero para la segunda parte todo cambió, el cuadro sudamericano simplemente demostró su poderío, tanto defensivo como ofensivo y pasó por encima de los comandados por Alberto Zaccheroni.
Al 54' Jackson Martínez lloró al enviar su primer balón al fondo de una red en un Mundial y poner, de paso, el marcador 2-1 para los suyos.
El mismo protagonista, pero al 81' tomó un balón en el área, hizo un amague, metió el disparo potente y lo mandó al fondo de la red para poner el 3-1 que mataba a los japoneses, ya se acababa la esperanza de la remontada nipona.
Unos minutos después, al 84', llegó el momento más emotivo del partido cuando, en un acto de nobleza, José Pekerman mandó a la cancha al legendario portero Faryd Mondragón, portero que a sus 43 años, se convirtió en el jugador más longevo en jugar en       una      Copa   del       Mundo.
El cerrojazo final del encuentro lo puso James Rodríguez al hacer del cuarto y definitivo tanto, un poema de gol, cuando al recibir el balón, hizo dos amagues en el área, bombeó el esférico y venció a Kawashima para enviar el balón a la red.
Colombia se verá las caras con Uruguay en Octavos de Final, mientras que Japón quedó eliminado de la competición.

Grecia-Costa de Marfil.

En general, el partido resultó en extremo disputado, por las buenas y malas maneras. Duelo táctico, que enfrentaba a un equipo ágil, liviano, con poco orden, pero mucha chispa e impulso físico, caso de los marfileños, contra una escuadra de guerreros, valerosos y ordenados, con la capacidad de seguir, durante todo el partido, la línea de comportamiento ordenada por su general.
Referente a las malas manías, cabe destacar la alta cantidad de patadas que surgieron a lo largo de los 94 minutos que duró la batalla. Esto impidió que el juego fluyera y ofreciera un espectáculo de mejor calidad futbolística; no así de emociones.
La consigna era clara tanto para Costa de Marfil como para Grecia: la especulación iba a derivar en sufrimiento y remordimiento a largo plazo. Es por eso que, desde sus particulares medios de ataque, desde el silbatazo inicial, cada uno de estos equipos peleó con fuerza el llevarse el triunfo en sus bolsillos. El equipo africano se recargó en la velocidad e irreverencia de Gervinho, quien se cargaba a la banda izquierda para buscar profundidad, o, en su defecto enganchar hacia el centro para dañar por ese sector del campo.
De igual forma, en el guión estaba contemplada la participación de Toure Yayá, que manejaba los tiempos y direcciones del equipo marfileño, y de su eterno líder, Didier Drogba, quien es una fuente de preocupación constante, haga lo que haga, presente el estado de forma que presente.
Por su parte, Grecia buscaba un ataque más en bloque, monolítico, con la aparición por sorpresa de su cerebro, Giorgios Karagounis, quien rompía su línea y se aproximaba a los delanteros para coger cualquier rebote. Además, del ingrediente de talento que aportan, Giorgios Samaras y Dimitris Salpingidis.
No obstante, el contragolpe es una forma de ofender que no incomoda a los griegos, pues fue así como consiguieron su primer tanto: una descolgada eléctrica de Samaris que robó la pelota a Bamba en la salida y cedió a Samaras, el cual acarreó la pelota hasta darle tiempo suficiente al primero de picar al espacio y así recibir el balón en el área para fusilar al portero Barry.
De hecho, Grecia tuvo una prueba de su propio veneno, pues el tanto del empate africano los encontró mal establecidos en defensa, lo que se sumó a la picardía de Gervinho que generó el espacio desde donde proyectar a Wilfred Bony en el área, para facilitarle la tarea de empujar el balón tras una diagonal bien ejecutada.
Fue Giorgios Samaras quien se encargó de recibir la inspiración del Olimpo para patear con buena dirección el penalti que decretó el árbitro Carlos Vera, al minuto 93 de juego. Con el partido empatado a un gol, tras las anotaciones de Samaris, al minuto 42, y de Wilfried Bony, para Costa de Marfil, al 73', los helénicos estaban a segundos de ser eliminados; condenados a repetir sus actuaciones de Estados Unidos 1994 y Sudáfrica 2010.
Fue así como, a pesar del sufrimiento y agonía que la tuvo al borde de la eliminación; de sufrir dos lesiones musculares al comienzo del primer tiempo, a causa de un pésimo trabajo de calentamiento, que le robaron un par de sustituciones; y de tener a la historia en su contra, con ninguna calificación a octavos de final en su historia mundialista, Grecia no dejó a un lado su fe en los dioses, quienes, esta vez, y como en sus más dulces momentos, no le fallaron y le dieron un fuerte empujón que la llevo a superar la fase de grupos de Brasil 2014.
Su próxima parada, tras lo acontecido en este Mundial, no luce nada sencillo: una Costa Rica más que motivada, clasificada en primer lugar del grupo D a costa de tres campeones mundiales, Uruguay, Italia e Inglaterra, los espera para dirimir al ganador del pase a cuartos de final.

Ya comenté en el artículo de presentación de este grupo que Colombia se iba a clasificar, y que de los otros tres podía pasar cualquiera porque mas o menos estaban al mismo nivel, al final el equipo que se ha clasificado ha sido Grecia, se ha clasificado contra todo pronóstico porque por favoritas para pasar se daba a Colombia y Costa de Marfil.

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