Prometía un partidazo un sábado por la tarde que esperábamos
ansiosos ante el televisor. La anfitriona quiso hacerse valer en la primera
parte demostrando su superioridad en el juego.
Y así lo hicieron notar los
brasileños poniéndose por delante en el marcador con un gol que les metía en
cuartos llevando a casa a los chilenos.
Pero es entonces cuando Alexis, marcándose un partidazo nos
dejó un gol que daba el empate a su equipo y que volvía a dejar en tablas el
encuentro.
La segunda parte estuvo más igualada en juego para ambos, y es que
los de Brasil ya no apretaban como en el primer tiempo y los de Chile ya se
veían capaces de convertirse en los héroes que conseguirían eliminar no sólo a
España en la primera fase, sino también a los locales en octavos.
Pero todo apuntaba a que llegaría la prórroga, y como
estamos acostumbrados últimamente, no sirvió de mucho, sólo para conseguir
tumbar a la mayoría de los jugadores de los dos equipos que terminaron en el
suelo agotados tras el cansancio de 30 minutos más de juego que no consiguieron
definir el partido.
Todo se decidiría en la tanda de penaltis, unos penaltis en
los que los protagonistas serían los dos porteros.
Por un lado estaba Bravo,
ese guardameta del que estarían atentos
no sólo los chilenos, sino también los culés que querían ver una
actuación estelar del que es su nuevo jugador. Por otro lado estaba Julio
César, que reflejaba los nervios de ser decisivo ante su país, que esperaba su mejor
escena.
Ambos hicieron sus deberes, y es que tras los cuatro
primeros lanzamientos, el resultado era de dos fallos por parte de cada equipo,
entre ellos dos paradas espectaculares del guardameta brasileño, otra de Bravo
y un lanzamiento fuera de los brasileños.
Todo quedaba para el último penalti,
y ahí estaba Neymar, jugándose pasar a cuartos con su equipo, y el jugador del
Barcelona no falló. Sí lo hicieron los chilenos, dejando así el sueño de poder
seguir haciendo historia con su selección.
Las lágrimas expresaron los sentimientos de alegría para
unos y de tristeza y decepción para otros. Pero así es el fútbol, a veces no
sólo el juego es necesario para ponerse por delante en el marcador, también la
suerte, los nervios o los buenos lanzadores pueden participar en el juego.
Con esta victoria, Brasil sigue formando parte de esta
competición, un Mundial que cada día está más loco, pero todo eso nos gusta a
los que amamos el fútbol, y es que “el fútbol mueve masas”.

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